31.12.1969

CAMBIA, TODO CAMBIA ¿SERÁ PARA BIEN?

          El año que está llegando a su fin, se caracterizó por importantes cambios en la actividad industrial y comercial de los combustibles en Argentina. La consolidación del liderazgo del grupo Eskenazy en la conducción de YPF y el incremento en su participación accionaria en la empresa, el nacimiento de OIL Combustibles, conformada por el 60% de PETROBRAS y el consiguiente surgimiento del grupo de Cristóbal López en el downstream, la venta (aún no concretada, pero en vías de hacerse) de ESSO al grupo Bulgheroni y el nacimiento así de una nueva empresa que por un par de años se seguirá llamando ESSO y luego no sabemos cómo, los rumores luego no confirmados, de la venta la compañía SHELL a una empresa chilena, constituyen posiblemente los cambios más sustanciales en la actividad en muchos años. La tónica parecería ser la de la “argentinización”, propugnada por el gobierno desde hace algunos años, como alternativa a las estatizaciones imaginadas por algunos sectores políticos.

Durante este año también se agudizó el problema del desabastecimiento (o abastecimiento irregular, para ser más exactos) de combustibles, con su efecto colateral: la lógica de la no-venta, es decir la necesidad de las compañías petroleras de no incrementar su participación en el mercado, o por lo menos no hacerlo en la misma proporción en que creció la demanda: ajustada capacidad de refino y precios de importación deficitarios, explican esta situación. De todas maneras la relación oferta-demanda global, no ha sido igual en todas las refinadoras…

Y ¿Cómo influyeron estos factores en la marcha comercial de las estaciones de servicio? Los cambios de “dueños” de las refinadoras obligaron a los estacioneros a adaptarse a nuevas modalidades comerciales, que no siempre fueron beneficiosos; hubo que comenzar a bailar al ritmo de nuevas melodías: chacareras en lugar de jotas, cuecas en lugar de bossa nova, tango en lugar de rock and roll… ¿me explico?  Claro que conforme a las características de nuestras danzas vernáculas, a varios estacioneros los hicieron zapatear…

Los problemas de abastecimiento y cupos por su parte generaron dos grandes grupos de estaciones de servicio: unas muy demandas, con volúmenes de venta buenos y márgenes muy pequeños (YPF), y otro no tan demandas, con volúmenes de venta más modestos y márgenes mejores en función de la libertad de precios que ejercieron (las otras marcas). Habría que agregar un tercer grupo, con abastecimiento deficiente e irregular, subsistiendo con precios desfasados del mercado, gracias a la percepción de desabastecimiento de los consumidores, que en muchos casos están dispuestos a pagar precios mucho más elevados que los generales con tal de conseguir combustibles (las blancas). Aún así muchas no subsistieron.

El final del 2011 nos encuentra a los estacioneros en una ronda de conversaciones con las petroleras a fin de intentar mejorar la rentabilidad deteriorada por condiciones comerciales que han empeorado, costos laborales (los de mayor incidencia en nuestra actividad), que han crecido por encima de la inflación y de nuestros ingresos y abastecimiento insuficiente o por lo menos inestable.

El gran desafío para el año próximo (cercanamente próximo), tendrá que ver con la adaptación de las estaciones de servicio a la nueva realidad y la recuperación de la parte de rentabilidad que se perdió.

 

                                                                                              Raúl Castellano